domingo, 14 de septiembre de 2014

Ullastre (El del acodo)

Este ullastre lo compró mi amigo Quique en octubre de 2010. El árbol tenía una parte superior muy buena, unas curvas bonitas, corteza con buen botón y mucha madera muerta. Pero si mirábamos de la mitad del árbol para abajo perdía bastante calidad, era recto, la corteza era menos abotonada y no acompañaba a todo lo bonito que habíamos observado de la mitad hacia arriba. La solución era clara. Había que acodar el árbol y dejar solo la parte bonita.

Antes de acodar teníamos que limpiar el árbol para ver que posibilidades de diseño tendríamos. En esta primera foto se puede observar que ya se había empezado a buscar la veta viva, eliminando una buena parte de la corteza abotonada. Bufff, que se le va a hacer. Es mejor eliminar toda la corteza muerta para asegurarnos de que el diseño que realicemos esté sustentado en las partes vivas del árbol. Cosa que nos evitará disgustos a medio-corto plazo.






Una vez delimitada la veta viva se ha sellado con pasta. Pensando en el diseño se acortó un poco la continuación de tronco del árbol dejándola como jin.  Posteriormente con una pistola de agua a presíón se limpió la madera muerta y aplicamos polisulfuro de cal.

El árbol quedaba así preparado para el momento en el que se realizara el acodo.






Y llegó el momento de hacer el acodo. Era el día 2 de julio de 2011. Hasta entonces se habían dejado crecer las ramas libremente, cogiendo fuerzas para superar con más garantías el acodo.






Retiramos la pasta cicatrizante que pusimos al sellar la veta viva y comprobamos que se ha creado un buen callo de cicatrización.






Con un rotulador marcamos las líneas por las que haremos el corte para pelar toda la corteza que quede entre ellas.








Con la ayuda de esta fresa haremos más rápido el trabajo de eliminar la corteza.
















Una vez eliminada la mayor parte de la corteza procedemos a eliminar los restos de cambium con la ayuda de una gubia bien afilada. Es importante hacer un corte limpio sobre todo en la zona donde queremos que el árbol emita las raíces.






Hay que raspar bien todo el cambium sin dejar ningún resto. De ello depende el éxito del acodo, ya que la sabia es capaz de reconducirse por estos restos y no emitir raíces.










 Y aquí una vez limpio sin restos de cambium.












Quique hace una mezcla de hormonas de enraizamiento con agua y pinta la zona donde queremos que salgan las raíces. Aplicar hormonas no es indispensable pero siempre ayuda.










Ahora tenemos que fabricar un tiesto que cubra todo ese corte. La idea es utilizar rejilla de la que ponemos en los agujeros de drenaje en los tiestos de bonsai.






Con un cilindro de rejilla nos será suficiente ya que es el mismo tiesto de bonsai el que nos hará de tapa inferior. Comprobamos que el diámetro sea correcto y...






A coser...








Una vez cosido el nuevo tiesto para el acodo.






Echamos una buena mezcla de sustrato de grano medio-grueso.








Y a regar se ha dicho.






Así quedó el árbol después del acodo. A partir de ahora no se podará ninguna rama para facilitar la producción de raíces.






El árbol en su banco de cultivo a la espera de generar raíces.







Ha pasado 1 mes y medio y... ¿Qué es esto? ¡¡¡salen gusanos por la rejilla!!!.....






Noooo... algunas raíces ya empiezan a salir fuera de la rejilla. Podemos observar que las puntas de las raíces que asoman están quemadas. Así se justifica el uso de rejilla para realizar el acodo. Las raíces al contactar con el aire paran de crecer en longitud y ramifican hacia atrás consiguiendo una mejor y más densa cabellera de raíces; del mismo modo que lo haría el pinzado en los brotes de rama.










Incluso aparecieron raíces sin estar directamente enterradas en el substrato.








Y llegó la primavera siguiente. Estamos en marzo de 2012 y nos juntamos algunos amigos para ver como había ido el acodo. Nada mal por la cantidad de raíces que salieron.







Aquí Jordi observando al sujeto






Habían salido raíces tanto en el corte como por encima.










Y tras unos golpes de sierra. Acodo separado.

De la otra parte del acodo que quedó no tengo fotos, pero la verdad es que era tan sosa que nadie se molestó en fotografiarla.






Se buscó un tiesto a la medida del nuevo "bonsai". No es el definitivo ni mucho menos, pero por tamaño era el único que teníamos que le iba bien. Un poco de musgo de fibra larga para proteger las raices más superficiales y al banco de cultivo.






Estamos en mayo de 2012, pasados dos meses el ullastre no había brotado demasiado, pero la verdad es que el sol aún no era el más idóneo para que un ullastre tirara con fuerza.






Esta imagen es de agosto de 2012. El ullastre ha tirado con mucha fuerza. Ya se ha pinzado y alambrado un par de veces. Este árbol empieza a avanzar muy rápido.






Aquí el 29 de septiembre de 2012 con alguna brotación y pinzado más. Pronto empezaremos a trabajar un poco las partes de madera lisas para darles algo más de calidad.






Y para acabar una foto del antes y del después a la espera de seguir su camino.







Pronto seguiremos su evolución.

Nos vemos bonsaikas.


Y el tiempo pasa... En febrero de 2013 nos apuntamos a un taller de madera que impartía Kevin Willson en el Jardín Botánico de Barcelona.

Quique aprovecha para llevar su ullastre y ver si podemos dar algo de textura a la madera lisa del frontal del árbol.







Y este es el resultado después del trabajo de madera y el alambrado para situar la nueva brotación.








Lo siguiente será el trasplante...

Hasta pronto.











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